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Hipertensión arterial

¿Qué es la Hipertensión Arterial?

Conocida como el asesino silencioso porque “no se siente nada” la hipertensión arterial está relacionada con infartos, hemorragias cerebrales, “embolias”, ceguera y muerte.

Una de las causas más frecuentes de que vengan a mi consultorio es la hipertensión arterial, ¿pero qué es exactamente?

Imagine usted la llave del lavabo, si yo le digo que el agua no trae presión ¿qué se imagina? Pues bien o que no sale agua, o que de salir el chorro es muy pequeño y sin fuerza. Por el contrario si hablamos de que trae mucha presión el agua será mucha y con mucha fuerza.

Traspalemos entonces ese ejemplo a nuestro propio cuerpo, en él, el corazón funciona como la bomba que utilizamos para subir agua al tinaco de la azotea, o enviar agua a grandes distancias en una parcela. También en nuestro cuerpo tenemos un sistema de tubería, compuesto por arterias y venas. En forma simple podemos hablar de que las arterias son las encargadas de llevar la sangre del corazón o bomba al resto del cuerpo y las venas de regresarlo. Por lo tanto, las arterias están sometidas a mayor presión y deben tener paredes más duras, así que comparémoslas con una tubería de PVC (aunque tienen un poco más de flexibilidad). Por su parte las venas toleran menos la presión y son más flexibles, podemos imaginarlas como mangueras.

Enfoquémonos ahora en las arterias y en nuestro ejemplo de la presión con el agua de la llave, si usted quiere incrementar más la presión con la que sale el agua cuando está regando por ejemplo, lo que hacemos es disminuir el diámetro o salida de esa llave, generalmente ponemos el dedo, eso incrementa la presión dentro de la tubería, logrando así que el agua salga con mayor fuerza e inclusive más lejos. En nuestro cuerpo ocurre un fenómeno similar, las arterias además de su pared “dura” tienen una pared muscular que permite ajustar su diámetro según diferentes requerimientos, incrementando o disminuyendo la presión dentro de ellas, por ejemplo cuando corremos, cuando cambia la temperatura, etc. esto lo explicaremos en otra ocasión.

Si el agua se acaba en la cisterna, por más que pongamos el dedo o la bomba trabaje, no saldrá agua. En nuestro cuerpo pasa igual, la presión depende de la cantidad de líquido que existe dentro de ese circuito, es decir cuanta agua hay en la sangre. Y por último la presión dependerá del trabajo de la bomba, si la bomba sobretrabaja habrá mayor presión y por el contrario si no bombea adecuadamente la presión puede disminuir.

¿Qué pasa en la hipertensión?

Podríamos resumir que un paciente que sufre de hipertensión tiene una o más fallas en los equilibrios que hemos mencionado antes.

Puede que las arterias por alguna otra enfermedad, como es la aterosclerosis, acumulen colesterol en sus paredes y esto haga que el diámetro interior de ellas disminuya, incrementando la presión. A esto le podemos agregar la calcificación de las paredes, es decir el cúmulo de calcio en las arterias, ya sea por la edad o por alguna otra enfermedad, lo que las endurece, y evita que puedan adaptar su diámetro, ahora sí, son aun más duras que un tubo de PVC.

Incremento en la cantidad de volumen, que debido a alguna enfermedad como es la insuficiencia renal, el paciente tenga mucho líquido circulando en su sangre y la presión dentro de las arterias se vea aumentado.

Por último una falla en la bomba, un corazón que bombea muy rápido, muy fuerte, etc. puede también incrementar la presión arterial.

En fin como vemos hay muchas causas y generalmente no vienen solas, vienen acompañadas unas de otras. Para cada una de ellas existen diferentes medicamentos que su médico puede prescribirles según sea el caso.

¿Cuáles son los valores normales de presión arterial?

Seguramente ha notado que cuando le dicen su presión o se la mide en un aparato electrónico, le da dos cifras, una más grande que la otra y que por costumbre representamos en una fracción: 120/80 mmHg (mmHg se refiere a milímetros de mercurio que es la unidad con la que medimos la presión arterial).

¿Qué representa ese 120?

Bien la cifra más grande de la tensión arterial se llama presión sistólica, es decir a la presión que existe dentro de las arterias en el momento en que los ventrículos de corazón se contraen, y a dicho instante los médicos lo conocemos como sístole. Al contraerse el corazón toda la sangre está dentro de las arterias, elevando la presión que existe en ellas.

Las cifras normales de presión arterial sistólica oscilan entre 90 mmHg (mujeres embarazadas y algunas personas que manejan la presión “baja”) y 120 mmHg.

¿Qué representa el 80?

La cifra más pequeña de la tensión arterial es conocida como presión diastólica, porque corresponde al instante en que el corazón se relaja o diástole, esto permite que entre sangre al corazón disminuyendo a presión que hay dentro de las arterias.

La presión arterial diabólica normal está entre 60 mmHg y 80 mmHg.

Es recomendable que si se realiza una medición de la presión arterial y esta se encuentra fuera de los parámetros que acaba de leer consulte a su médico para que rectifique las medidas y de ser necesario se realicen dos o tres mediciones más para confirmar que realmente usted tiene la presión arterial elevada y se inicie tratamiento.

Si las cifras están por arriba de 160 mmHg la sistólica o por arriba de 90 la diastólica, será recomendable asistir al servicio de Urgencias.

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La-Diabetes-tipo-2-en-Personas-de-la-Tercera-Edad

Entendiendo la diabetes

Uno de los motivos principales por los cuales los pacientes con diabetes mellitus no logran controlar su enfermedad es por no la conocerla, por ello que trataremos de hacerlo más sencillo. Empecemos entendiendo como funciona nuestro cuerpo.

Los seres humanos estamos conformados por millones de células, las cuales podemos comparar con máquinas especializadas en distintas funciones, por ejemplo: producción de hormonas, transmitir señales (neuronas), contraerse para realizar movimientos o bombear sangre (músculos), etc. Para lograr esto dichas máquinas requieren de una fuente de energía, en nuestro cuerpo ese combustible no es gasolina o electricidad, sino la glucosa, una especie de azúcar (por eso popularmente la conocemos así) que nuestro cuerpo puede asimilar y trasformar en energía.

Esta glucosa la obtenemos de nuestros alimentos, los cuales tras ser absorbidos en los intestinos son transformados en el hígado, nuestra “refinería”, una parte de estos pasaran a nuestras “bodegas” los en forma de grasa y la gran mayoría al torrente sanguíneo en forma de glucosa. Así pues la sangre funge tanto como pipa transportadora de glucosa y como gasolinera, ahí estará disponible para cuando las células la necesiten. Algunas situaciones, como el ejercicio, infecciones, el crecimiento, etc. serán motivo para que los requerimientos se vean incrementados.

Las células por sí solas no pueden captar la glucosa, necesitan de una llave que abra el tanque de la gasolina, a esta llave le llamaremos insulina. Esta es una sustancia u hormona, producida en el páncreas, un órgano que se encuentra en nuestro abdomen. Todo el tiempo se está produciendo, pero en esos momentos en que requerimos más glucosa para el funcionamiento de nuestras células o justo al iniciar a comer nuestro páncreas produce y libera al torrente sanguíneo más insulina.

Así en una misma célula hay varias cerraduras a las que se pegaran varias llaves y serán abiertas, ingresando la glucosa a la célula, dándole la energía necesaria para cumplir cual fuere su función.

Cuando no comemos o requerimos más glucosa de la que se encuentra circulando en nuestra sangre, el cuerpo envía una señal al páncreas para que produzca otra sustancia llamada glucagon. La función de esta es activar un proceso diferente en el hígado para ahora sacar de nuestras reservas de energía (grasa y músculo) y transformarlas en glucosa para que podamos utilizarla.

Esto mismo sucede cuando se descarga adrenalina, la cual es liberada por las glándulas suprarrenales, se llaman así ya que se encuentran arriba de los riñones. La adrenalina es otra hormona liberada en situaciones de estrés, en los animales (y por lo tanto en el hombre) esto sucede en momentos en que se encuentran en peligro y deberán luchar o huir de lo que pone en riesgo su vida. Pero el estrés también es aquel que vivimos antes de un examen, cuando tenemos un susto o nos enojamos. Entre otras cosas el cuerpo necesitará más energía para ya sea luchar contra la agresión o huir, así que se libera glucosa de nuestras reservas, por eso mucha gente relaciona el tener diabetes a un susto o un enojo, más adelante veremos que si bien estos no son la causa de padecer la enfermedad si se relaciona con un descontrol de la misma y que muy probablemente “favorezca” el que se le diagnostique.

En próximas entregas iremos aprendiendo que es lo que nos lleva a desarrollar diabetes, tipos, tratamientos, complicaciones, etc.

Recuerda que la diabetes no se puede curar, pero si controlar y que controlándola no debemos tener ninguna complicación y mucho menos perder la vida por ella.

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